
El Albert Park de Melbourne es un circuito de constantes frenadas y acelerones en el que se combina un parte del trazado que es permanente y otra urbana. Esto implica que el circuito incluya una interesante variedad de curvas y una pista cuyas condiciones van variando constantemente. La puesta a punto del coche no es nada fácil, ya que la mayoría de las 16 curvas del trazado son muy distintas y suponen un reto distitno para los coches y pilotos.
Aerodinámica : Melbourne presenta unas exigencias aerodinámicas similares a las de Silverstone o Sepang y requiere una configuración de alta carga aerodinámica. Con la introducción de los alerones móviles delanteros, los pilotos podrán modificar el ángulo de su alerón delantero en seis grados dos veces por vuelta (una vez para cambiar el ángulo del alerón y la segunda para volver al original) lo que podría ayudar a equilibrar el coche entre una curva y otra o a seguir más de cerca al coche que te precede.
El circuito presenta una serie de curvas de alta velocidad que son críticas, especialmente las curvas 11 y 12, y este podría ser el punto más exigente del trazado, tal y como explica Fernando Alonso: "Tienes que ser muy preciso en esta sección. Tomas estas curvas a unos 200 km/h y encarar la curva 11 no es nada sencillo, ya que la visibilidad no es buena debido a las protecciones y no ves el vértice hasta muy tarde. Si cometes un error en la curva 11, pierdes la posición para trazar la curva 12 y puedes arruinar tu vuelta. "
La puesta a punto de máximo apoyo aerodinámico ayuda a los pilotos a la hora de contar con una buena tracción para salir de las curvas lentas, lo que es muy importante para alcanzar una buena velocidad punta en las rectas.
Suspensión : Melbourne presenta varias chicanes en las que resulta esencial que el coche responda bien en los cambios de dirección. Para ello, la suspensión tiene que ser relativamente rígida, pero al mismo tiempo también lo suficientemente blanda para poder subirse a los pianos y contar con una buena estabilidad en frenada. Para disponer de la puesta a punto óptima hay que encontrar el equilibrio entre unos reglajes no demasiado duros y tampoco excesivamente blandos.
Frenos : El Albert Park es uno de los circuitos más exigentes para los frenos, con hasta seis frenadas importantes a las que los coches llegan a una velocidad que ronda los 300km/h. No es especialmente severo con los frenos, pero la frecuencia de las frenadas sí que exige una buena solución de refrigeración para los frenos durante la carrera. Las zonas de frenada pueden estar bastante bacheadas, aunque tampoco es algo especialmente significativo, así que una puesta a punto flexible permitirá al monoplaza superar esos baches sin clavarse en las frenadas.
Neumáticos : Al tratarse de un circuito semiurbano, la pista suele estar sucia el primer día del Gran Premio y su estado va cambiando de forma gradual a lo largo del fin de semana. Con el regreso de los neumáticos lisos este año, el equipo tendrá que estar muy atento durante las sesiones libres al comportamiento de los compuestos súper blando y medio de los neumáticos Bridgestone, que han sido los seleccionados para esta carrera. Las altas temperaturas de la pista que suelen registrarse en Melbourne jugarán un papel decisivo a la hora de que los pilotos elijan su compuesto preferido.
Rendimiento del motor : Melbourne supone un buen test para los motores V8 de última generación que deben trabajar a máximo régimen durante el 66% de la vuelta. Sin embargo, el secreto para obtener un buen tiempo depende no tanto de la velocidad punta, sino de disponer de un motor progresivo que sea capaz de impulsar al coche en la salida de las curvas lentas que preceden a las rectas.
Esto se cumple especialmente en las curvas 14, 15 y 16, que son muy cerradas y complicadas, como explica Nelson: "El coche tiende a subvirar en la parte final de la vuelta, así que eso puede dificultar la aceleración en la salida de las curvas. Contar con el KERS este año podría marcar la diferencia, ya que podríamos utilizarlo para mejorar la aceleración en la salida de estas curvas tan lentas o para intentar ganar o defender posición. En cualquier caso sí que debería ayudarnos a mejorar nuestros tiempos por vuelta."
Aerodinámica : Melbourne presenta unas exigencias aerodinámicas similares a las de Silverstone o Sepang y requiere una configuración de alta carga aerodinámica. Con la introducción de los alerones móviles delanteros, los pilotos podrán modificar el ángulo de su alerón delantero en seis grados dos veces por vuelta (una vez para cambiar el ángulo del alerón y la segunda para volver al original) lo que podría ayudar a equilibrar el coche entre una curva y otra o a seguir más de cerca al coche que te precede.
El circuito presenta una serie de curvas de alta velocidad que son críticas, especialmente las curvas 11 y 12, y este podría ser el punto más exigente del trazado, tal y como explica Fernando Alonso: "Tienes que ser muy preciso en esta sección. Tomas estas curvas a unos 200 km/h y encarar la curva 11 no es nada sencillo, ya que la visibilidad no es buena debido a las protecciones y no ves el vértice hasta muy tarde. Si cometes un error en la curva 11, pierdes la posición para trazar la curva 12 y puedes arruinar tu vuelta. "
La puesta a punto de máximo apoyo aerodinámico ayuda a los pilotos a la hora de contar con una buena tracción para salir de las curvas lentas, lo que es muy importante para alcanzar una buena velocidad punta en las rectas.
Suspensión : Melbourne presenta varias chicanes en las que resulta esencial que el coche responda bien en los cambios de dirección. Para ello, la suspensión tiene que ser relativamente rígida, pero al mismo tiempo también lo suficientemente blanda para poder subirse a los pianos y contar con una buena estabilidad en frenada. Para disponer de la puesta a punto óptima hay que encontrar el equilibrio entre unos reglajes no demasiado duros y tampoco excesivamente blandos.
Frenos : El Albert Park es uno de los circuitos más exigentes para los frenos, con hasta seis frenadas importantes a las que los coches llegan a una velocidad que ronda los 300km/h. No es especialmente severo con los frenos, pero la frecuencia de las frenadas sí que exige una buena solución de refrigeración para los frenos durante la carrera. Las zonas de frenada pueden estar bastante bacheadas, aunque tampoco es algo especialmente significativo, así que una puesta a punto flexible permitirá al monoplaza superar esos baches sin clavarse en las frenadas.
Neumáticos : Al tratarse de un circuito semiurbano, la pista suele estar sucia el primer día del Gran Premio y su estado va cambiando de forma gradual a lo largo del fin de semana. Con el regreso de los neumáticos lisos este año, el equipo tendrá que estar muy atento durante las sesiones libres al comportamiento de los compuestos súper blando y medio de los neumáticos Bridgestone, que han sido los seleccionados para esta carrera. Las altas temperaturas de la pista que suelen registrarse en Melbourne jugarán un papel decisivo a la hora de que los pilotos elijan su compuesto preferido.
Rendimiento del motor : Melbourne supone un buen test para los motores V8 de última generación que deben trabajar a máximo régimen durante el 66% de la vuelta. Sin embargo, el secreto para obtener un buen tiempo depende no tanto de la velocidad punta, sino de disponer de un motor progresivo que sea capaz de impulsar al coche en la salida de las curvas lentas que preceden a las rectas.
Esto se cumple especialmente en las curvas 14, 15 y 16, que son muy cerradas y complicadas, como explica Nelson: "El coche tiende a subvirar en la parte final de la vuelta, así que eso puede dificultar la aceleración en la salida de las curvas. Contar con el KERS este año podría marcar la diferencia, ya que podríamos utilizarlo para mejorar la aceleración en la salida de estas curvas tan lentas o para intentar ganar o defender posición. En cualquier caso sí que debería ayudarnos a mejorar nuestros tiempos por vuelta."
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