
El equipo italiano Toro Rosso tiene el nuevo STR4, basado en el RB5 de Red Bull Technologies, pero insiste en que este año cada vez más trabajo realizado en el coche se ha llevado a cabo en sus instalaciones.
Este es el 'Diario de Buemi' una parodia de columna personal cortesía del imaginativo departamento de prensa del equipo: "El vuelo a Melbourne será muy largo, pero no me importa, llevo un montón de cosas para leer en el avión, incluidas las 325 entrevistas que he concedido a diarios y revistas suizos desde que me confirmaron como piloto de Toro Rosso.
Cuando voy a facturar al aeropuerto, hay otros pilotos y jefes de equipo, pero no los veo después de pasar el control de seguridad. Me dirijo a las tiendas y ellos siguen las señales hacia otra puerta, pero yo nunca había oído de ninguna compañía aérea llamada "VIP.
No, me equivocaba, están en el mismo vuelo, pero tampoco los veo en el avión. Todos desaparecen por una cortina. Lo siento por ellos, porque yo tengo la suerte de sentarme en la parte de atrás con el resto de mi equipo. Consigo un asiento central, que está bien porque así puedo hablar con las dos personas que tengo a los lados y además está cerca de los lavabos.
A mitad del vuelo, tengo hambre, aunque también tengo el estómago un poco revuelto por haber comido demasiada fruta, pero no hay nada más en el menú que mi entrenador me dijo que tengo permitido comer. Puede que la próxima vez sea mejor que vaya con una compañía japonesa, ya que es más probable que sirvan tofu y judías al natural. Al resto de la gente de la F1 parece que le gusta beber vino. Creo que están tristes por dejar a sus familias después de pasar el invierno con ellos y beben para olvidar su tristeza por tener que estar casi un mes fuera para las cuatro primeras carreras.
Antes de dejar la fábrica, mi agente de prensa – hey, ¿qué os parece? "mi agente de prensa", queda bien- me dijo que cuando aterrice en Melbourne puede que haya algunos equipos de TV local, periodistas y fotógrafos y que si no me importa les de una entrevista a los que me lo pidan. Me sorprende la falta de organización. Así no hacemos las cosas en Suiza, así que antes de salir busqué los emails de esas televisiones y les di los datos de mi vuelo. Contestan y parecen emocionados, diciendo que puede que hablen conmigo uno o dos minutos. Les contesto diciendo que pueden tener 20 minutos cada uno, así tendrán más información sobre lo que opino sobre la F1.
Por fin aterrizamos en Melbourne. Me siento muy orgulloso cuando el guarda del control de pasaportes me dice "Bienvenido a Australia Sr. Buemi," no esperaba ser ya tan famoso aquí, pero entonces me doy cuenta de que está leyendo mi nombre en el pasaporte. No importa.
¡Esto es un escándalo! Me han metido en una salita pequeña y están hablando de hacer algo llamado "registro completo." Es ridículo, pero al parecer he cometido un crimen al traer 20 barras de chocolate Toblerone a Australia. Intento explicar que es chocolate suizo y por tanto no es simplemente "comida." Al final me dejan ir, pero se quedan el chocolate. Estoy preocupado porque puede que ya no haya televisiones y tendré problemas con mi agente de prensa. Pero tengo suerte y puedo dar muchas entrevistas, que estoy seguro de que serán un gran golpe publicitario, ya que no veo otros pilotos haciendo tantas como yo.
Por desgracia, el equipo se ha olvidado de esperarme y cuando salgo del aeropuerto ya es de noche. Así que tomo un taxi a la ciudad y el conductor me dice que como es la primera vez que vengo, solo me va a cobrar 350 dólares australianos. Me dice que el cambio es de 15,75 dólares por euro, así que los taxis son mucho más baratos aquí que en casa.
Cuando llego al hotel, mi compañero Sebastien Bourdais está allí. Me dice que como he llegado tan tarde, no hace falta que me levante temprano para la primera reunión técnica mañana en la pista y que él me dirá todo lo que expliquen los ingenieros. Creo que es muy amable por hacer eso y que nos llevaremos muy bien. Me está dando muchos consejos y hasta me comentó que a Charlie Whiting, de la FIA, no le importa si llegas tarde a las reuniones de pilotos. También nos han invitado a los dos a la Recepción del Gobernador, pero Monsieur Bourdais (como dice que puedo llamarle) me ha prometido que me dejará ir solo, así podré hacer todas las entrevistas y tener toda la publicidad, ya que es mi primer Gran Premio. Es todo un caballero, supongo que por eso decidió vivir en Suiza. Creo que voy a disfrutar siendo piloto de Fórmula 1."
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