El circuito de Hockenheim ha vivido un total de 30 Grandes Premios de F1 desde 1970.
Las modificaciones que se han realizado los últimos años en el circuito de Hockenheim han transformado un trazado que era realmente rápido en un circuito de media carga aerodinámica, así que el equipo deberá encontrar un buen equilibrio entre la rápida y larga recta principal y la zona más lenta del estadio con la que acaba la vuelta.
El compromiso en la puesta a punto del coche será un reto para el equipo en un circuito en el que tradicionalmente se han visto grandes carreras con numerosas oportunidades para efectuar adelantamientos.
Aerodinámica: Como todos los circuitos de última generación diseñados por Tilke, Hockenheim se caracteriza por contar con largas rectas seguidas por curvas lentas, lo que facilita los adelantamientos. Debido a la longitud de la recta principal, una buena velocidad punta en recta es esencial para defenderse de los rivales en carrera, aunque eso debe ir aparejado con un buen agarre en las zonas de media y baja velocidad del trazado. Los niveles aerodinámicos representan todo un compromiso, ya que el equipo debe optar por una media carga aerodinámica en el coche, dejando a los pilotos con poco nivel de adherencia en la zona más lenta, pero permitiéndoles disponer de una velocidad punta razonable en las rectas.
Frenos: Este circuito representa una de las pruebas más duras para los frenos de todo el año, con unos niveles de exigencia similares a los de Bahrein.
La estabilidad en frenada es vital, especialmente en la curva 6, donde es fácil bloquear una rueda, y especialmente este año tras la desaparición de la asistencia electrónica de frenada. El equipo prestará una atención especial para intentar encontrar las soluciones de refrigeración óptimas de los frenos, que ya fue una de las grandes prioridades en los test previos al Gran Premio.
Suspensión Las largas rectas y las curvas lentas de Hockenheim demandan unos reglajes en la suspensión opuestos: rigidez para mantener el rendimiento aerodinámico a alta velocidad, pero también reglajes más blandos para alcanzar un agarre mecánico óptimo. En general, recurrimos a unos reglajes bastante flexibles para favorecer la tracción y una altura del coche bastante estable en velocidad. La suspensión recae más sobre la parte delantera del coche, es decir, los reglajes son más rígidos delante para optimizar la adherencia bajo tracción y frenada. La estabilidad en la frenada es muy importante en este circuito, sobre todo en la curva 6, donde existe una gran oportunidad para intentar adelantar. Prestaremos especial atención a este apartado.
Neumáticos Las exigencias para los neumáticos son bastante elevadas y por ello Bridgestone ha optado para esta carrera por los compuestos medio y duro de su gama. La presión sobre los neumáticos no viene dada tanto por las fuerzas laterales que deben soportar en las curvas, sino por las constantes zonas de tracción y frenada que hay en este circuito. Será la primera vez que se corra en Hockenheim con esta generación de los neumáticos Bridgestone y por ello el equipo ya dedicó gran parte de sus entrenamientos de la semana pasada a la evaluación de los neumáticos. Hockenheim en el mes de julio también es un lugar en el que pueden esperarse temperaturas muy elevadas, lo que junto con la alta exigencia de tracción, obligará al equipo a estar muy atento a los niveles de desgaste de los neumáticos traseros y al posible ‘blistering’ de las gomas que podría provocar que el coche fuera inestable.
Motor Las exigencias para el motor en Hockenheim no son tan altas como lo fueron en el pasado, pero con un 63% de la vuelta completada con el acelerador pisado a fondo, el circuito alemán sigue estando por encima de la media del Campeonato en este aspecto. Sin apenas curvas de alta velocidad, la principal exigencia para el motor es la recta principal. Es necesario disponer de un motor progresivo y que responda bien a bajas revoluciones para poder salir de las numerosas curvas lentas. La posibilidad de que las temperaturas sean altas también obligará al equipo a trabajar en la refrigeración del motor para evitar el sobrecalentamiento, aunque esta última generación de motores V8 es capaz de responder a temperaturas muy altas.
Las modificaciones que se han realizado los últimos años en el circuito de Hockenheim han transformado un trazado que era realmente rápido en un circuito de media carga aerodinámica, así que el equipo deberá encontrar un buen equilibrio entre la rápida y larga recta principal y la zona más lenta del estadio con la que acaba la vuelta.
El compromiso en la puesta a punto del coche será un reto para el equipo en un circuito en el que tradicionalmente se han visto grandes carreras con numerosas oportunidades para efectuar adelantamientos.
Aerodinámica: Como todos los circuitos de última generación diseñados por Tilke, Hockenheim se caracteriza por contar con largas rectas seguidas por curvas lentas, lo que facilita los adelantamientos. Debido a la longitud de la recta principal, una buena velocidad punta en recta es esencial para defenderse de los rivales en carrera, aunque eso debe ir aparejado con un buen agarre en las zonas de media y baja velocidad del trazado. Los niveles aerodinámicos representan todo un compromiso, ya que el equipo debe optar por una media carga aerodinámica en el coche, dejando a los pilotos con poco nivel de adherencia en la zona más lenta, pero permitiéndoles disponer de una velocidad punta razonable en las rectas.
Frenos: Este circuito representa una de las pruebas más duras para los frenos de todo el año, con unos niveles de exigencia similares a los de Bahrein.
La estabilidad en frenada es vital, especialmente en la curva 6, donde es fácil bloquear una rueda, y especialmente este año tras la desaparición de la asistencia electrónica de frenada. El equipo prestará una atención especial para intentar encontrar las soluciones de refrigeración óptimas de los frenos, que ya fue una de las grandes prioridades en los test previos al Gran Premio.
Suspensión Las largas rectas y las curvas lentas de Hockenheim demandan unos reglajes en la suspensión opuestos: rigidez para mantener el rendimiento aerodinámico a alta velocidad, pero también reglajes más blandos para alcanzar un agarre mecánico óptimo. En general, recurrimos a unos reglajes bastante flexibles para favorecer la tracción y una altura del coche bastante estable en velocidad. La suspensión recae más sobre la parte delantera del coche, es decir, los reglajes son más rígidos delante para optimizar la adherencia bajo tracción y frenada. La estabilidad en la frenada es muy importante en este circuito, sobre todo en la curva 6, donde existe una gran oportunidad para intentar adelantar. Prestaremos especial atención a este apartado.
Neumáticos Las exigencias para los neumáticos son bastante elevadas y por ello Bridgestone ha optado para esta carrera por los compuestos medio y duro de su gama. La presión sobre los neumáticos no viene dada tanto por las fuerzas laterales que deben soportar en las curvas, sino por las constantes zonas de tracción y frenada que hay en este circuito. Será la primera vez que se corra en Hockenheim con esta generación de los neumáticos Bridgestone y por ello el equipo ya dedicó gran parte de sus entrenamientos de la semana pasada a la evaluación de los neumáticos. Hockenheim en el mes de julio también es un lugar en el que pueden esperarse temperaturas muy elevadas, lo que junto con la alta exigencia de tracción, obligará al equipo a estar muy atento a los niveles de desgaste de los neumáticos traseros y al posible ‘blistering’ de las gomas que podría provocar que el coche fuera inestable.
Motor Las exigencias para el motor en Hockenheim no son tan altas como lo fueron en el pasado, pero con un 63% de la vuelta completada con el acelerador pisado a fondo, el circuito alemán sigue estando por encima de la media del Campeonato en este aspecto. Sin apenas curvas de alta velocidad, la principal exigencia para el motor es la recta principal. Es necesario disponer de un motor progresivo y que responda bien a bajas revoluciones para poder salir de las numerosas curvas lentas. La posibilidad de que las temperaturas sean altas también obligará al equipo a trabajar en la refrigeración del motor para evitar el sobrecalentamiento, aunque esta última generación de motores V8 es capaz de responder a temperaturas muy altas.
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