Y a eso hay que sumarle el desafío que supone la curva 8, una de las más complicadas de la temporada, con lo que podemos estar ante un Gran Premio ciertamente emocionante.
Suspensión: Al tratarse de un circuito nuevo, el asfalto está en buenas condiciones y los pianos no son especialmente agresivos, así que encontrar un buen equilibrio en el coche es relativamente sencillo. El equipo debe encontrar un buen compromiso entre endurecer los reglajes para la parte de la vuelta más rápida y así ofrecer una buena respuesta en los cambios de dirección, y suavizarlos en la parte más lenta para disponer de un buen agarre mecánico.
Aerodinámica: Hay varias curvas de alta velocidad en este trazado, pero el equipo seguirá optando por una carga aerodinámica media para poder alcanzar una buena velocidad en la crítica curva 8. Sin embargo, entre las curvas 3 y 5 y las curvas 12 y 14, lo que predomina es el agarre mecánico por encima de la adherencia que pueda generar la aerodinámica.
Frenos: La frenada de la curva 12 tras la larga recta de atrás es la más importante del circuito. También es la mejor oportunidad para intentar adelantar y normalmente en ese punto hay una tremenda actividad durante el Gran Premio. En general, éste no es un circuito especialmente exigente para los frenos, aunque el hecho de rodar con media carga aerodinámica podría provocar que los pilotos tuvieran problemas de bloqueo en los frenos traseros, lo cual podría complicarse debido a las nuevas normativas electrónicas de este año.
Neumáticos: El Gran Premio de Turquía es bastante severo con los neumáticos, especialmente en la curva 8; ahí los neumáticos soportan una gran presión, en particular el delantero derecho. Bridgestone suministrará para esta carrera los compuestos medio y duro de su gama, los mismos que para el Gran Premio de España. La época del año en la que se disputa la prueba también tendrá un impacto en el nivel de desgaste de las gomas, ya que hasta ahora la carrera se celebraba en pleno verano. En esta ocasión las temperaturas deberían ser menos elevadas y por tanto el circuito menos exigente con los neumáticos.
Estambul ofrece una variada carga de trabajo para el motor, que debe ofrecer un buen nivel de rendimiento tanto en velocidad punta como a bajas revoluciones. La curva 8 sigue siendo una preocupación para los equipos, ya que el motor debe liberar su potencia de una forma efectiva a lo largo de este viraje de alta velocidad. El 65% de la vuelta se completa con el acelerador pisado a fondo, lo que le hace estar en la media de los circuitos del calendario.
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