El Gran Premio de Singapur ha sido el circuito más exigente de todas, los pilotos finalizaban extenuados. "En el podio estaba muy fastidiado físicamente y no estaba para hacer muchos gestos porque estaba muy débil. En Mónaco, una carrera también muy exigente, hacemos 260 kilómetros, pero aquí hemos hecho los 300 enteros. Son dos horas enteras con esta humedad, y además no ha funcionado el sistema del agua para beber, como suele suceder cuando la carrera es muy exigente".
Tal ha sido el esfuerzo de Fernando Alonso durante la carrera que cuando estaba en el podio solo veía manchas de colores y no reconocía a las personas: "Sabía quienes eran los de Renault o los de Williams, pero no reconocía a las personas", ha relatado. "Acababa de bajarme del coche, en el que vas concentrado al máximo, y en el podio además había unos focos que te apuntaban directamente a ti... No estabas para muchos movimientos. Disfruté lo justo".
Sobre su celebración, Alonso no recuerda haberse golpeado el pecho tras salir de su monoplaza: "Son gestos que te salen de dentro y que no recuerdas haber hecho, como ayer, cuando me vi en la tele haciendo el gesto de desesperación tras la avería. No sabes explicar por qué lo has hecho".
El piloto asturiano ha confesado su alegría pero apenas salían las palabras. "Increíble. Nada más que decir. Ganar de noche era algo que no se esperaba. Anoche tiramos la toalla pero hoy quedó demostrado que como en todos los deportes hay que trabajar hasta la bandera de cuadros o hasta el final porque siempre queda una esperanza".
Tal ha sido el esfuerzo de Fernando Alonso durante la carrera que cuando estaba en el podio solo veía manchas de colores y no reconocía a las personas: "Sabía quienes eran los de Renault o los de Williams, pero no reconocía a las personas", ha relatado. "Acababa de bajarme del coche, en el que vas concentrado al máximo, y en el podio además había unos focos que te apuntaban directamente a ti... No estabas para muchos movimientos. Disfruté lo justo".
Sobre su celebración, Alonso no recuerda haberse golpeado el pecho tras salir de su monoplaza: "Son gestos que te salen de dentro y que no recuerdas haber hecho, como ayer, cuando me vi en la tele haciendo el gesto de desesperación tras la avería. No sabes explicar por qué lo has hecho".
El piloto asturiano ha confesado su alegría pero apenas salían las palabras. "Increíble. Nada más que decir. Ganar de noche era algo que no se esperaba. Anoche tiramos la toalla pero hoy quedó demostrado que como en todos los deportes hay que trabajar hasta la bandera de cuadros o hasta el final porque siempre queda una esperanza".
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